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Comentarios a los tres libros Acerca del alma según nuestro Doctor Sutil Duns Escoto, Príncipe de los Teólogos, Juan de Fuica O.F.M, 1689

November 16, 2018

Distinción Séptima: Sobre la potencia intelectiva

 

Cuestión 1ª: Si se da el intelecto agente y qué es.

 

Nuestra afirmación: cada alma racional o intelectiva está formada por un doble intelecto: uno agente y otro posible o paciente: aquel «que es capaz de hacer todas las cosas», y éste «que es capaz de llegar a ser todas las cosas» (las palabras son de Aristóteles, Libro III Acerca del alma). La conclusión de nuestro Doctor, que es común, está en contra de Durando y Hurtado. Prueba: la causa adecuada de algún efecto debe adecuarse a la perfección de él, o al menos no debe ser más imperfecta que el propio efecto. Mas el fantasma no puede adecuarse a la perfección de la especie inteligible, porque ésta es espiritual y el fantasma algo material; ni tampoco en virtud del objeto, puesto que esta virtud no es otra que el mismo fantasma en tanto separado del objeto: por tanto, como ni a partir del objeto puede asignarse otra causa que el mismo fantasma ilumine para comunicar a la especie, es necesaria en el alma alguna facultad espiritual que, al mismo tiempo, cause con el fantasma la especie impresa inteligible.   

 

Dirás: no se da el sentido agente, como es evidente de lo dicho: por tanto, tampoco el intelecto agente.

 

 

Niego la consecuencia y la distinción es porque la especie sensible, puesto que es material, puede ser causada adecuadamente por una causa material, es decir por un objeto; lo que repugna a la especie inteligible que, al ser espiritual, exige al intelecto agente y espiritual, para que eleve y auxilie al fantasma, u objeto de la fantasía, que es el mismo.               

 

Se infiere de lo dicho que el intelecto agente puede definirse descriptivamente de esta manera: «es la facultad espiritual que abstrae de los fantasmas las especies inteligibles hacia la fecundidad del intelecto posible». Por lo cual la función del intelecto agente es iluminar por sí mismo inmediatamente el fantasma, puesto que asistiéndole concurre con aquello efectivo para proveer las especies impresas inteligibles, por las que el intelecto posible es fecundado en la intelección, como enseñan comúnmente los modernos. La razón es que para este fin en tanto alguna causa se logre en razón del principio adecuado de algún efecto, no se requiere que asuma otra causa concurrente por la que se informe, sino que basta que a aquel asista y concurriendo, al mismo tiempo, produzca el efecto, como es evidente respecto al intelecto angélico cuando conoce a otro.

 

Dudarás en primer lugar: ¿cómo concurre el fantasma con el intelecto agente en la producción de la especie inteligible?

 

Se responde de acuerdo con lo dicho en el libro segundo de la Física sobre la causa eficiente, que concurren eficientemente como causas principales: porque tanto el intelecto agente como el fantasma tienen la virtud de permanecer inactivos en la producción de la especie inteligible, puesto que en ella se da una formalidad peculiar, a saber: la representación del objeto, que corresponde al fantasma, así como la espiritualidad al intelecto agente. Pero en esto se busca únicamente el fundamento de la causa eficiente principal, a no ser que la pregunta sea respecto del nombre: por tanto [el fantasma y el intelecto agente concurren como causas principales]. Con todo, observa que el intelecto agente es la causa más principal.

 

 

Dudarás en segundo lugar: ¿cómo el intelecto agente se distingue del paciente?     

Se responde que se distinguen, en efecto, no realmente como quieren los tomistas, ni por la sola noción como afirma Suárez, sino tanto como dos virtudes o facultades formalmente distintas, y de acuerdo con esto ordenadas a diversas funciones. Se prueba puesto que el intelecto agente no es intelectivo formalmente, sino sólo productivo de la especie, mas el intelecto paciente es formalmente intelectivo: por tanto [ambos intelectos se distinguen formalmente].

 

Ms. (ff. 290v-291v), Archivo Histórico Franciscano, Santiago de Chile.

 

 

 

 

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